¿Qué es Blogger Cubano?

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Pero nuestra revista no sólo aspira a ofrecerte material fresco sobre redes y conexiones, sino que te propone reportajes, análisis y entrevistas enfocados en los ámbitos del arte y la cultura, el activismo disidente y el esparcimiento. Estamos online.

La cultura alternativa en el séptimo número de Blogger Cubano

¿Qué es la cultura alternativa? La denominación general engloba a aquellas manifestaciones artísticas y literarias que sobreviven y se desarrollan al margen del Estado, de la cultura oficial (conocida en inglés como “mainstream”). En los países occidentales el término suele adjudicarse a movimientos contraculturales o de arte y literatura “underground”, los cuales informalmente marchan a contracorriente de las manifestaciones culturales predominantes ―populares, comerciales, etcétera―, mayoritariamente enfocadas en el consumo masivo.
En el caso de regímenes de corte totalitario como el cubano, el concepto “cultura alternativa” identifica particularmente a movimientos culturales marginales y de resistencia contra la opresión oficial y su pretensión de esgrimir la cultura como un instrumento del poder político. También, a artistas y escritores que, aunque no forman parte, oficialmente, de ningún movimiento específico, subvierten el orden de la censura desde su propia propuesta creativa.
¿Qué importancia tiene la cultura alternativa como agente de cambio? Sin duda, mucha. En países como la antigua Checoslovaquia o la propia Unión Soviética (Rusia actual), los movimientos culturales alternativos contribuyeron, en considerable medida, a trazar el camino de la transición hacia la democracia. En 1976, por ejemplo, el recientemente fallecido expresidente checo Václav Havel, dramaturgo y poeta, encabezó junto a otros intelectuales el movimiento denominado Carta 77, referente fundamental de la “Revolución de Terciopelo” que daría al traste con el comunismo en ese país de la Europa Central.
Específicamente en el caso de Cuba, ya desde 1959 la cultura alternativa comenzó a jugar un importante papel en el crecimiento de la sociedad civil y en la denuncia contra el régimen represivo, contribuyendo a crear entre la población cubana una estado de conciencia favorable al cambio democrático. Luego, tras la explosión de los años sesenta y el eclipse de los setenta, la cultura alternativa en la Isla tomó un segundo aire a partir de la década de los ochenta ―las artes plásticas juegan un papel fundamental en esta etapa― y continuó creciendo en los noventa, hasta alcanzar su mayor relieve a partir de los primeros años del siglo XXI, con la eclosión de Internet.
En el presente Dossier, hemos divido nuestra exposición sobre la cultura alternativa cubana en tres secciones fundamentales: “Literatura”, “Artes visuales” y “Música”. Esperamos de esta manera contribuir a una más fácil comprensión por parte de nuestros lectores. Es necesario aclarar, sin embargo, que no pretendemos agotar el tema, menos tratándose de uno tan flexible e intrincado. Más bien este Dossier constituye un esbozo dirigido a estimular el estudio del mismo.

Nota de la Redacción. En el año 1977 numerosos intelectuales checoslovacos publicaron el manifiesto “Carta 77”, en el que expresaban su disidencia con el régimen establecido y le pedían adherirse a los principios que se había comprometido a ratificar en la Declaración de la ONU sobre los Derechos Humanos. El expresidente Václav Havel fue el redactor del documento y primer portavoz del grupo. En 1989, la Revolución de Terciopelo provocó que el Partido Comunista entregara el monopolio del poder político sin violencia. Como consecuencia se desarrolló un régimen parlamentario en el contexto de un Estado de Derecho.
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1. La literatura alternativa

La literatura alternativa en Cuba, censurada por el Estado totalitario cuando no perseguida abiertamente, comienza bien temprano su vía crucis. Tras el triunfo castrista de 1959, tiene lugar el proceso de cierre de los principales periódicos del país, una de las razones fundamentales por la que muchos periodistas e intelectuales opuestos al rumbo dictatorial que tomaba la llamada “revolución cubana”, abandonan la Isla. Es el caso de Gastón Baquero, uno de los más importantes escritores cubanos de todos los tiempos, que se exilia en España en la primavera de ese año.
El 14 de junio del año 1961, en una reunión con intelectuales, Fidel Castro establece el criterio desde el cual la cultura cubana, particularmente los escritores y creadores de opinión, podía desenvolverse públicamente: “Dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada”. La frase marcó la política oficial del régimen y condenó al ostracismo, cuando no a la clandestinidad y a la cárcel, a quienes disentían o, sencillamente, no se consideraban revolucionarios.
Pocos meses después, en noviembre del mismo año, tiene lugar el cierre del suplemento literario del periódico Revolución, “Lunes de Revolución”, dirigido por Guillermo Cabrera Infante, y en el que colaboraron escritores como Antón Arrufat, Edmundo Desnoes y Virgilio Piñera, posteriormente exiliados o marginados por el sistema. La línea independiente de la publicación había entrado en conflicto con Fidel Castro.
Para que se tenga una idea de cuál es la política oficial en Cuba en este apartado, cabe decir que el Artículo 53 de la Constitución vigente reconoce la libertad de expresión, pero sólo cuando ella responde a los “fines de la sociedad socialista”. Fragmentos de la declaración del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, celebrado en 1971 en la Isla, son elocuentes, y citamos:
“Es insoslayable la revisión de las bases de los concursos literarios que nuestras instituciones promueven, así como el análisis de las condiciones revolucionarias de los integrantes de esos jurados y el criterio mediante el cual se otorgan los premios (...) Los medios culturales no pueden servir de marco a la proliferación de falsos intelectuales que pretenden convertir el esnobismo, la extravagancia, el homosexualismo y demás aberraciones sociales en expresiones del arte revolucionario (...) Condenamos a los falsos escritores latinoamericanos que después de los primeros éxitos logrados con obras en que todavía expresaban el drama de estos pueblos, rompieron sus vínculos con los países de origen y se refugiaron en las capitales de las podridas y decadentes sociedades de Europa Occidental y los Estados Unidos para convertirse en agentes de la cultura metropolitana imperialista (...) Rechazamos las pretensiones de la mafia de intelectuales burgueses seudoizquierdistas (...) La cultura, como la educación, no es ni puede ser apolítica ni imparcial (...) El apoliticismo no es más que un punto de vista vergonzante y reaccionario en la concepción y expresión culturales...”.

Ediciones El Puente

Entre los años 1961 y 1965 Ediciones el Puente, fundada por el poeta José Mario, constituyó un oasis de creación alternativa en Cuba, aunque vigilado de cerca por la policía política. Recordado principalmente como una de las víctimas de la represión social en la Isla en la década del sesenta, el grupo en torno a esta editorial semi-independiente fue acusado por el régimen, entre otras cosas, de extender la homosexualidad y el Black Power, publicar a exiliados y tener relaciones con extranjeros. Varios de sus integrantes fueron detenidos, o se les envió a campos de trabajo forzado, mientras otros abandonaban el país. También algunos autores de esta promoción, como Nancy Morejón y Miguel Barnet, se integraron posteriormente al oficialismo, renegando de su pasado independiente.
El Puente introdujo a docenas de nuevas voces al mundo literario, publicando finalmente a más de veinte autores y poniendo a disposición del público varias docenas de libros de poesía, teatro, ficción y folclor.

El Caso Padilla

El Caso Padilla tuvo su origen en la publicación, en 1968, del poemario Fuera de juego. El libro, que mereció en un inicio el premio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, acabó provocando el encarcelamiento de su autor, Heberto Padilla, quien fue forzado mediante tortura a retractarse de sus críticas al gobierno comunista, en 1971. La luna de miel entre la intelectualidad occidental y el régimen de Fidel Castro sufrió una primera y grave crisis a causa de ello.
A partir del Caso Padilla, la producción literaria cubana se divide en dos extremos claramente delimitados: la literatura oficial o tolerada y la clandestina o alternativa. Aunque estos dos extremos muchas veces se tocan o entremezclan, es innegable que la existencia de una literatura “para ser archivada” ha marcado con un sello distintivo la producción literaria cubana del último medio siglo. De esto son ejemplo autores como Reinaldo Arenas y Carlos Victoria o, entre las generaciones más jóvenes, Armando de Armas, Augusto Gómez y Ariel León, cuyas obras, o buena parte de ellas, fueron escritas en Cuba “para ser archivadas”.

El caso de un escritor desconocido, encarcelado a finales de los años setenta

De cualquier manera, no todos los escritores reprimidos en Cuba habían publicado antes de serlo, ni todos eran suficientemente conocidos al momento de caer en desgracia. El caso del narrador Daniel Fernández, actualmente exiliado en Miami, lo ejemplifica. Como decía este autor en artículo publicado en esta misma revista a propósito del éxodo del Mariel:
“Al detenerme la Seguridad del Estado en los muelles de La Habana, donde había estado trabajando como bracero-estibador durante casi diez años, ya yo tenía varias obras de teatro, numerosos cuentos, un libro de poemas y un par de novelas escritas. Sin contar una película “subterránea” dirigida por Tomás Piard —actualmente un reconocido cineasta del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficas, ICAIC—. De toda esa obra, mi novela La vida secreta de Truca Pérez, en la que se inspiraba la película mencionada (El golpe), alcanzó cierta popularidad clandestina, y por eso fui finalmente detenido. Creo que es el único caso en Cuba, o en cualquier parte, de un estibador de los muelles que es enviado a la cárcel por haber escrito una novela. ¿Cuántas más no pude haber escrito allá, en una Cuba distinta?
“Aclaro que aunque la novela planteaba fundamentalmente el problema de la persecución a los homosexuales, sólo había un párrafo bien honesto en el que el personaje, al reflexionar sobre la historia de Cuba, incluía a Castro entre la lista de tiranos “del enclave caribeño de la estupidez, la testicularidad y el pecado”. Me pedían ocho años de privación de libertad, y me sentenciaron a cuatro. Pero afortunadamente, como año y medio después de comenzado mi encierro, me indultaron con un grupo de presos políticos”.

La Carta de los Diez

El 10 de junio de 1991, un grupo de jóvenes intelectuales firmaron un manifiesto público pidiendo un debate nacional “para evitar la catástrofe que amenazaba al país” tras el derrumbe del llamado “Campo Socialista”, así como amnistía para todos los presos de conciencia, la eliminación de las exclusiones migratorias, etcétera. El documento, conocido como “La Carta de los Diez”, causó gran conmoción dentro y fuera de la Isla y fue firmado, entre otros, por escritores del calibre de María Elena Cruz Varela, Raúl Rivero, Manuel Díaz Martínez y José Lorenzo Fuentes.
“Urgimos a los obreros y científicos, militares y sindicalistas, campesinos y estudiantes, a las amas de casa y, en fin, a todos los ciudadanos, a contribuir activamente en la búsqueda de una solución que aleje de nosotros el hundimiento como estado civilizado. En esta hora la política es demasiado importante para dejársela a los políticos. Toda verdad absoluta es en realidad una verdad obsoleta”, aseguraba en su introducción la Carta.  

Revistas y proyectos alternativos

Otra expresión de la literatura alternativa en Cuba ha sido el desarrollo de revistas que, contra viento y marea, imprimiendo unos pocos ejemplares a manera de fotocopias, han conseguido circular en Cuba, sobre todo en La Habana. Entre las publicaciones y proyectos literarios alternativos surgidos en los últimos 30 años en la Isla ―Proyecto Paideia, Proyecto Desliz, Revista Voces, etcétera— cabe detenernos en la revista Diáspora(s), fundada por el escritor y editor Rolando Sánchez Mejías, actualmente exiliado en Barcelona, y que durante varios años fue editada clandestinamente.
Dice la escritora y bloguera Lizabel Mónica:
“Sánchez Mejías fundó en Cuba, allá por los años noventa, la revista de escritura y pensamiento Diáspora(s), que sigue siendo hoy un hito dentro de la literatura cubana contemporánea. Diáspora(s) llegó para provocar un vuelco dentro del panorama nacional, pero sobre todo, para señalar las posibilidades de hacer la diferencia(s). Detrás de la revista impresa que circulaba semiclandestina y de mano en mano entre los escritores habaneros, había un grupo que hablaba de literatura, pero cuya jerga era diferente a todo lo que se había escuchado hasta entonces”.
Más recientemente, la revista Voces, editada por Orlando Luis Pardo y Yoani Sánchez, ha circulado clandestinamente en Cuba reuniendo textos de escritores y periodistas residentes en la Isla y el exilio.  La publicación, ya en su número 14, se identifica como una “revista free-lance hecha por los blogueros alternativos desde La Habana”.

Las Bibliotecas Independientes

En 1998, tras las declaraciones de Fidel Castro en la Feria Internacional del Libro de La Habana (donde aseguró que “en Cuba no hay libros prohibidos, sino que no hay dinero para comprarlos”), Berta Mexidor, economista de la provincia de Las Tunas, puso en marcha el proyecto de Bibliotecas Independientes. “Los objetivos principales eran abrir un espacio neutral de culturización, dedicado a la lectura, el debate, la investigación y el análisis de diversos materiales, y ampliar los horizontes culturales e investigativos de toda persona interesada”, puede leerse en la página digital Cubanet. Se trata, en suma, de centros que ponen en manos de los cubanos literatura no censurada por el gobierno, en temas como política, historia, economía, cultura, etcétera.
Actualmente hay en Cuba más de 150 bibliotecas independientes que “cuentan con más de 2500 grupos de lectores en centros vitales de la enseñanza, la salud, las fábricas, y otros”, según su actual directora, Gisela Delgado Sablón. Se trata de locales modestos, por lo general precariamente instalados en las viviendas de opositores y periodistas independientes, pero de un valor incalculable para los cubanos.
En la ola represiva conocida como “Primavera Negra de Cuba”, en el año 2003 ―durante la cual fueron injustamente condenados a largas penas de cárcel 75 opositores, periodistas y activistas cívicos, tras celebrárseles simulacros de juicios―, resultaron encarcelados 17 bibliotecarios independientes.

Internet y la literatura alternativa


Básicamente a partir de la segunda mitad de la primera década del siglo XXI, la literatura alternativa desembarca en Internet. Cabe mencionar a tres escritores jóvenes que por estos años, ya con libros publicados y premios obtenidos en la Isla, deciden engrosar la cultura alternativa cubana al punto de convertirse en blogueros independientes y colocarse en la mira de la policía política. Son ellos Orlando Luis Pardo, Ángel Santiesteban y Luis Felipe Rojas.
Ángel Santiesteban (La Habana, 1966). En 1999 ganó el premio César Galeano, que convoca el Centro Literario Onelio Jorge Cardoso en Cuba, y en el 2001 el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos Los hijos que nadie quiso. En el 2006, ganó el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro Dichosos los que lloran. Ha sido publicado en numerosos países.
Luis Felipe Rojas (Holguín, 1971). Tiene publicados en Cuba los poemarios Secretos del Monje Louis (2001), Animal de alcantarilla (2004), Cantos del mal vivir (2005) y Anverso de la bestia amada (2006). Dirigió la revista alternativa de literatura “Bifronte”, que el gobierno cubano aplastó, persiguiendo a sus realizadores hasta expulsarlos de la vida pública en 2006.
Orlando Luis Pardo (La Habana, 1971). Ha publicado Collage Karaoke (Premio en Narrativa del V Concurso Pinos Nuevos), Empezar de cero (Premio de Narrativa del XII Concurso Luis Rogelio Nogueras), Ipatrías (Premio Félix Pita Rodríguez 2005) y Mi nombre es William Saroyan (Premio Calendario 2006). Fue el ganador del Premio Franz Kafka del 2009 con la colección de relatos Boring Home.
En esta etapa, la literatura y el periodismo alternativo cubanos alcanzan gran difusión en Internet a través del Movimiento Blogger. A éste pertenecen blogs como Generación Y (Yoani Sánchez), Octavo Cerco (Claudia Cadelo y Ciro Díaz), Desliz (Lizabel Mónica), Habanemia (Lía Villares), Omni-Zona Franca (Amaury Pacheco y Luis Eligio Pérez, entre otros), Lunes de Post-Revolución (Orlando Luis Pardo), etcétera.
Un hito del movimiento ha sido la Academia Blogger impulsada por la filóloga Yoani Sánchez. En 2010 la academia inauguró su primer curso de tres meses, en el que participó una veintena de blogueros y donde se enseñaron “métodos y nuevas formas para continuar informando a los habitantes dentro y fuera de la Isla a través de la Internet. Entre las asignaturas impartidas estaban Periodismo Interactivo, Ética y Derecho, Cultura Cubana, Blogspot, Word Press y Fotografía”.
También cabe mencionar la creciente importancia de Twitter, en vista de la proliferación de celulares en la Isla y las denuncias que a través de esta red social son capaces de colocar en el exterior los activistas independientes en Cuba. Además, la posibilidad de grabar videos caseros con Ipods y otras tecnologías ha permitido que muchos disidentes y defensores de los Derechos Humanos en Cuba puedan filmar y enviar a YouTube episodios de represión, eventos organizados por la propia disidencia, etcétera, y todo ello prácticamente en tiempo real.

Redacción
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2. Las artes visuales como expresión contestataria


Para resumir y hacer más comprensible este recuento, hemos englobado en el segmento “Artes Visuales” las artes plásticas, el cine, la caricatura y los grafitis, modalidades cuyos productos son de naturaleza principalmente visual y que en Cuba ha jugado un importante papel en tanto cultura alternativa y expresión contestataria.
Precisamente, el primer gran hito de la cultura alternativa en Cuba, que pone al desnudo el carácter represivo de la naciente revolución cubana, tiene como protagonista al género cinematográfico. Se trata del documental “PM”, de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal.

El cine

El cine ha sido una de las expresiones culturales alternativas de mayor relevancia en la Cuba de los hermanos Castro. Tan es así que en el año 1961 el documental “PM”, considerado “un homenaje a La Habana y a la noche” por sus realizadores, fue calificado “material nocivo para los intereses del pueblo cubano y su revolución”, y prohibido por el régimen. “Fue la primera vez que en Cuba se prohibió una manifestación artística per se, en sí misma, es decir, sin ninguna connotación política”, ha dicho a propósito el escritor Guillermo Cabrera Infante.
La respuesta de los intelectuales, fundamentalmente nucleados alrededor del semanario Lunes de Revolución, fue colectar más de cien firmas de figuras públicas en protesta por la censura. Ello obligó al régimen a convocar tres sesiones de debate en el Salón de Actos de la Biblioteca Nacional, rematadas por las ya citadas “Palabras a los intelectuales” de Fidel Castro: “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”.
Desde entonces, el gobierno comunista estableció un estricto control ideológico sobre la producción cinematográfica. Las películas comenzaron a ser censuradas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC), dependencia del Ministerio de Cultura castrista.
No obstante, aquí y allá el cine cubano “contestatario” ha dado no pocas muestras de rebeldía. En 1991, por ejemplo, la película “Alicia en el pueblo de maravillas”, de Daniel Díaz Torres, volvió a poner a prueba la paciencia del régimen, que finalmente la retiró del circuito de exhibición nacional. Más recientemente, la “Muestra de Nuevos Realizadores” o “Muestra Joven”, un espacio audiovisual independiente fundado en el año 2000, ha visto censurados los documentales “Revolution” de Mayckell Pedrero, sobre el contestatario dúo cubano de hip hop Los Aldeanos, y “Despertar”, sobre el rapero cubano Raudel Collazo, de la agrupación Escuadrón Patriota. A consecuencia de esta última censura renunció el director del evento, Fernando Pérez.

La caricatura

El humor ha sido siempre un arma crítica de primer orden, y el actual régimen en el poder en Cuba  lo tuvo claro desde el principio. De manera que se las arregló para forzar el cierre de los periódicos humorísticos La Calle y El Pitirre a mediados de 1961, además del semanario Zig-Zag.
“A pesar del cierre de El Pitirre, entre 1961 y 1970 se desarrolló un fenómeno interesante en el mundo de la caricatura”, apunta el pintor y caricaturista Luis G. Fresquet. “Los pitirreros ―Chago, Jesús de Armas, Chamaco, Fornés y tal vez algunos más―, continuaron haciendo dibujos basados en el concepto-línea-contenido y crearon personajes como Sabino, Salomón, Don Ufano… Estos personajes fueron considerados por los funcionarios estatales como controversiales por sus sutiles y filosóficas críticas sociales. La mayoría de los personajes tuvieron una corta existencia en la prensa impresa de la isla. Tanto los dibujos como sus creadores fueron desaparecieron de la vida cultural junto con todo el conjunto de símbolos que poseían; tal vez, olvidados en un cajón o rechazados con excusas tan superficiales y absurdas como la que le escuché decir a un editor de una revista semanal: Sus dibujos son muy intelectuales y el pueblo no los va entender”.
Aunque actualmente no existe un grupo organizado de caricaturistas que desafíe al régimen desde dentro de Cuba, muchos jóvenes artistas llegados al exilio han continuado la tradición contestataria propia de la caricatura cubana, y son disfrutados clandestinamente en la Isla.

Las artes plásticas

Hay un momento ya célebre en la plástica cubana de los años ochenta, ocurrido exactamente en mayo de 1990. Inaugurando la exposición “El objeto esculturado”, en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, en La Habana, el joven pintor Ángel Delgado defecó —rodeado de huesos verdes— sobre un ejemplar del Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, el periódico Granma, y fue condenado a 6 meses de cárcel por ello. Allí mismo y a esa hora el performance de Delgado resumía, o formalmente etiquetaba, a una generación de artistas que, en palabras del crítico Rafael López Ramos, se caracterizaron por ser “protagonistas de segunda fila y testigos de primera, sin que esta condición guarde relación alguna con la calidad de sus obras, sino más bien con su poca capacidad para el simulacro y la doblez moral que hubieran necesitado para negociar con las mismas instituciones (todas estatales) que llevaban más de cinco años censurando sus exposiciones”. Una generación irreverente y, en consecuencia, enemiga a los ojos del Poder.
En 1989, el crítico Gerardo Mosquera reconoce que las artes plásticas “constituyen ahora (los años ochenta) la tribuna más osada en Cuba”. Y es que esta expresión alternativa funcionó, fundamentalmente entre los años 1985 y 1990, como una especie de catalizador “en la toma de conciencia sobre los graves problemas que afectaban al país”.
Actualmente existen en Cuba galerías alternativas, fundamentalmente en las viviendas de pintores que exhiben sus obras y las montan artesanalmente. En algunas de ellas es frecuente hallar arte contestatario o crítico con el Poder.

Grafitis: El Sexto

El desarrollo del grafiti como expresión del arte contestatario en Cuba ha sido accidentado y más bien tardío si se le compara con el resto del mundo. Sin embargo, en los últimos dos años ha vivido una explosión de popularidad gracias al trabajo de El Sexto, sobrenombre del artista Danilo Maldonado Machado, único grafitero cubano que ha asumido, que se sepa, su arte como expresión disidente.
El Sexto pinta sus grafitis en las calles de La Habana, en paredes, ruinas, autobuses, señales de tránsito, etcétera, reclamando libertad y últimamente recordando a Laura Pollán, la fallecida líder de las Damas de Blanco. Su arte público suele ser diluido por las autoridades, generalmente con pintura rosada. En una de sus imágenes, El Sexto afirma que su arte es más poderoso que las armas de sus represores. En diciembre de 2011, tras detenerlo, la policía política intentó rebajarlo diciéndole que en realidad no era un contrarrevolucionario, ni un artista, “ni nada”, sino un simple drogadicto.
“El Sexto es una especie de Robin Hood, un rostro anónimo que sobrevive en Cuba asumiendo un compromiso social y, por lo tanto, El Sexto está en todas partes llegando desde todas partes, respondiendo a la alienante campaña mediática que desde hace más de una década produce consignas para la liberación de cinco espías condenados en Estados Unidos”, se define a sí mismo Maldonado a propósito de una entrevista concedida a la página online The Stark Life.
“A pesar de que la Internet cubana está en el paleolítico, el mundo nos sigue y seguimos el mundo”, remata.

Redacción
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3. La protesta musical

En la Cuba posterior a 1959, la música ha sido uno de los principales exponentes de la cultura alternativa. Desde sus mismos inicios, el régimen de los hermanos Castro vio en el estilo de vida de muchos músicos cubanos un mal ejemplo para el modelo de “hombre nuevo” que se proponía edificar, y en La Habana nocturna de los clubes y cabarets un caldo de cultivo ideal para lo que pronto llamó “diversionismo ideológico”. Luego, tras la salida del país de los principales músicos “desafectos al sistema”, y la muerte de otros ―es el caso de Benny Moré―, el auge del rock and roll, con bandas extranjeras como The Beatles y The Rolling Stone, empujó al gobierno a prohibir de facto esta clase de expresión cultural. Así, consecuentemente, las décadas del sesenta, setenta y los primeros años de los ochenta se ven marcadas por la prohibición unas veces, y la persecución otras, del estilo de vida ligado al rock y, en menor medida, el pop, géneros musicales que el castrismo identificó como subversivos. Las minifaldas (todo un símbolo occidental de la moda y de la liberación sexual femenina de la década del sesenta) fueron prohibidas como ejemplo de la “decadente cultura capitalista”, así como el uso del pelo largo en los hombres. “En los sesenta muchos sufrieron cárcel por oír a los Beatles, y ahora John Lennon tiene incluso dedicado un parque en el centro de La Habana; en mi generación te metían preso siendo hombre por vestirte diferente, llevar aretes o el pelo largo, ahora “ya no”; ahora son otras las causas, siempre habrá otras… el poder muda de formas, de representación, para sostenerse a toda costa, pero su esencia y su toxicidad siguen siendo las mismas”, ha dicho el trovador Adrián Morales en entrevista concedida al sitio Efory Atocha.  

El rock alternativo

La prohibición en Cuba del rock and roll anglosajón generó desde bien temprano una respuesta cultural alternativa, con el surgimiento de bandas criollas que interpretaban clandestinamente los hits extranjeros que no pasaban la radio y la televisión cubanas, aunque también piezas de su autoría. Entre otras, cabría mencionar los nombres de dos de las bandas más populares de los años sesenta y setenta (populares dentro del marco underground y semiclandestino en el que les permitía actuar el totalitarismo): Los Kents y Almas Vertiginosas. Muchas de estas agrupaciones fueron disueltas, sus instrumentos musicales confiscados y sus miembros encarcelados o enviados a campos de trabajo forzado, como los de las tristemente célebres UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción). A mediados de los años ochenta el tema “Ese hombre está loco”, que sin mencionar directamente a Fidel Castro aludía a su persona, marcó un hito en el rock alternativo cubano, en la voz de Tanya Rodríguez con el acompañamiento del grupo Monte de Espuma. Más recientemente, a partir de los años noventa, El Patio de María en la Casa de Cultura de Plaza (cerrado en 2003), o la propia Casa de Cultura de Alamar, entre otros espacios periféricos, han acogido conciertos y festivales de bandas de rock, como parte de una estrategia gubernamental dirigida a tolerar bajo vigilancia estas manifestaciones culturales. Entre los grupos más populares en la Isla actualmente pueden mencionarse Zeus, Agonizer, Escape, Combat Noise y Chlover.  

Nueva Trova alternativa

Aunque en Cuba la Nueva Trova constituyó desde sus inicios una expresión cultural “revolucionaria” perfectamente adaptada a los requerimientos publicitarios del régimen en el poder, cabe reconocer a algunos cantautores y agrupaciones que de una forma u otra, esporádica o periódicamente, representaron una bocanada de aire fresco, crítico, en el opresivo panorama de la cultura oficial. Fueron ejemplos de cultura alternativa o Nueva Trova alternativa, en este sentido y sobre todo a partir de los años ochenta ―total o parcialmente―, músicos como Carlos Valera, Frank Delgado, Adrián Morales y Pedro Luis Ferrer, entre otros. Incluso, este último estuvo prohibido a partir de la década de los noventa en la Isla, básicamente en los espacios públicos de mayor difusión. Actualmente el movimiento ha decaído y muchos de sus herederos naturales ―como, por ejemplo, los integrantes del proyecto Habana Abierta― se encuentran fuera del país.  

El punk y Porno para Ricardo

Entre los géneros musicales más subterráneos y antisistema de la historia contemporánea figura el punk ―una derivación contestataria del rock and roll―, cuya presencia en Cuba también ha dado de qué hablar. Recientemente, a principios de 2010, fue asesinado con arma blanca el líder de una de las agrupaciones más representativas del género en Cuba (Eskoria), el cantante y guitarrista William Fabián, sin que hasta ahora el asesino haya sido castigado por el sistema penal vigente. Pero sin duda la banda más contestataria y de mayor proyección mediática del punk cubano es Porno para Ricardo, cuyo líder, Gorki Águila, ha sido encarcelado varias veces. El grupo, fundado en 1998, es uno de los mayores referentes de la disidencia cultural en la Isla y su nombre trata de resumir una filosofía vetada en la Cuba socialista: “el placer (porno) para el individuo (un nombre propio)”. Una de las señas de identidad de la banda lo constituye el descarnado enfoque de las letras de sus canciones, empeñadas en denunciar con nombre y apellidos, pelos y señales, a los protagonistas y las causas de la represión en la Isla. Algo no muy común en Cuba, donde los músicos recurren a la metáfora y el símil para camuflar sus críticas al sistema (el ejemplo por antonomasia de esta corriente metafórica es la ya mencionada Nueva Trova alternativa). “Ricardo ―ha dicho Gorki a propósito del nombre de su grupo― es un amigo, un amigo creativo al que le gusta la pornografía. El nombre del grupo es el contrapunto al lema Patria o muerte, es una oda al placer, es la defensa del individuo frente a los que quieren convertirnos en nada más que masa, en una masa que vive en la miseria. Lo más democrático del régimen cubano es que reparte muy bien la miseria” (entrevista para la web Cuba, Democracia y Vida).  

El insólito caso de un festival independiente en Cuba

El Festival Rotilla, fundado en el año 1998 en la playa de Jibacoa (afueras de La Habana) y que conjugó estilos como la música electrónica, la fusión, el rock y el performance, constituyó un caso sui géneris dentro de los eventos musicales celebrados en Cuba. Lo distinguió su carácter independiente y se estuvo realizando cada año en el mes de agosto, promoviendo y exponiendo durante tres días consecutivos “la gran mayoría de las manifestaciones de la vanguardia artística cubana”. Como han subrayado sus organizadores a propósito de maniobras del régimen tendientes a institucionalizar el evento, “el festival, desde su nacimiento, ha sido administrado de manera independiente por sus fundadores, y sin prácticamente ninguna colaboración de las autoridades cubanas (estado-gobierno). Esa ha sido nuestra política y nuestra posición, queríamos crecer desde nosotros mismos, desarrollarnos y generar un movimiento auténtico dirigido especialmente hacia los jóvenes teniendo muy en cuenta sus verdaderas expectativas y exigencias”. “En su última edición (2010) el festival obtuvo el récord en asistencia de 20,000 personas, colocándose así como el evento más largo en tiempo y de mayor asistencia juvenil dentro la isla”, aseguraron sus promotores, quienes lo cancelaron el pasado año luego de presiones gubernamentales. “El equipo organizador quiere dejar muy claro, y de manera categórica, que este año 2011 se cancela el Festival Rotilla por la violencia ética que han manifestado las máximas autoridades de la cultura cubana”, señalaron en un documento oficial publicado en Internet. Finalmente el festival, considerado la gran fiesta “rave” de la Isla, fue dispersado y sustituido por las autoridades en 2011 con un grupo de conciertos de verano, o “jornadas de música juvenil Verano en Jibacoa”.  

El hip-hop y los raperos

A partir de los años noventa se expande el Movimiento Rap, o Hip-Hop, en Cuba, y casi inmediatamente el régimen cubano, percibiendo el potencial explosivo del mismo, consigue neutralizarlo a través de su institucionalización. Así, se crean los festivales de rap en Alamar (este de La Habana) en agosto de 1995, apoyados por la Asociación Hermanos Saíz (gubernamental). En 1999, el rap es declarado incluso “una expresión auténtica de la cultura cubana” por el entonces ministro Abel Prieto. Posteriormente, se crea la Agencia Cubana de Rap, y en 2002, luego del festival de hip-hop correspondiente a ese año, el Ministerio del Interior (Minint) ordena a la Casa de la Cultura de Alamar revisar las letras de las canciones de los raperos antes del comienzo de los conciertos. Como consecuencia, muchos intérpretes del género se pliegan a las nuevas reglas del juego alterando o adaptando sus composiciones. No obstante, grupos y solistas como Escuadrón Patriota, Silvito El Libre, Los Aldeanos y Maykel Extremo, entre otros, han mantenido viva la tradición contestataria y rebelde que caracteriza al hip-hop.  

Escuadrón Patriota y la nueva filosofía de lucha

Un ejemplo de cómo la cultura alternativa puede constituir un instrumento valioso en la lucha pacífica por la democracia es el disco “La nueva filosofía de lucha”, del Raudel Collazo Pedroso (Escuadrón Patriota), un artista pionero en el “Hip-Hop Conciencia”. El disco forma parte de un proyecto de Ana Olema producido por Champion Records Studio y “hace un llamado a la rebelión espiritual y activa de la Isla de Cuba”. “Como mismo los compositores de himnos de las revoluciones fueron artistas involucrados con su momento histórico, censurados y vilipendiados por el poder regente, así mismo ocurre con la figura de Escuadrón Patriota”, apuntan los promotores del proyecto. “Este disco (La nueva filosofía de lucha) es más que música: es propaganda de resistencia espiritual y cívica para miles de jóvenes cubanos y del mundo que buscan un cambio de su realidad. Necesitamos hacer crecer el proyecto, volverlo sólido para así defendernos de todo ataque del sistema. Queremos hacer las ediciones en CD y Vinilo de manera tal que podamos comercializarlo a gran escala y poder de este modo crear una estrategia sostenible para un generar una serie de acciones cívicas y culturales en torno al disco, de manera que estas acciones se extiendan a lo largo de toda Cuba creando afiches, panfletos, pullovers, manuales y otros productos para distribución gratuita con la finalidad de crear un movimiento cívico pocas veces visto dentro de la Isla”. El proyecto se propone poder financiar en este año 2012 “la producción del disco con la colaboración de las personas a las que realmente le gusta, disfrutan y necesitan esta música. Creemos que el arte y la música también cumplen roles más allá de lo comercial en donde el activismo es una de sus esencias”. Para contribuciones: http://lanuevafilosofiadelucha.tumblr.com/  

Redacción
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Omni Zona Franca y Estado de Sats

Cerramos este Dossier sobre cultura alternativa en Cuba con dos ejemplos que por su carácter mixto, o multidisciplinario, escapan al encasillamiento de los géneros, pero cuyo protagonismo en la Cuba de los últimos años resulta innegable. Se trata de los proyectos Omni Zona Franca y Estado de Sats, ambos con fuerte presencia en Internet.  

Omni Zona Franca

Entre las muestras más poderosas de cultura alternativa vigentes ahora mismo en Cuba figura el colectivo Omni Zona Franca (OZF), fundado en 1997 y compuesto por los artistas Alina Guzmán, Amaury Pacheco, Eligio Pérez y David Escalona, entre otros. Por su carácter heterogéneo, que integra varios géneros artísticos, este grupo merece mención aparte en el marco de las clasificaciones desarrolladas en este Dossier. OZF ( omnizonafranca.blogspot.com ), un “proyecto artístico socio-comunitario” nacido en Alamar, al este de La Habana, se define a sí mismo como “una experiencia de vida surgida de las entrañas mismas de la ciudad, integrada por artistas multidisciplinarios cultivadores del arte (poesía, música, performance, plástica, teatro, audiovisuales, diseño, moda, danza). Nuestra premisa es la búsqueda de la poesía total, mediada por una espiritualidad, un conocimiento y una práctica oportuna del arte. No tenemos asidero estético preestablecido como no sea aquel derivado de la energía creadora”. Desde hace más de una década OZF organiza, en diciembre, el festival multidisciplinario “Poesía sin Fin”, al que son invitados artistas alternativos de Cuba y otros países y que ha sido obstaculizado en numerosas ocasiones por la policía política cubana. En el año 2009 el grupo fue expulsado de su espacio oficial en la Casa de Cultura de Alamar, y continuó haciendo el festival en casas particulares. El programa del festival en 2011 incluyó, por ejemplo, las siguientes actividades: * Lectura espontánea en el Bar de la Esquina (Teniente Rey y Aguiar, Habana Vieja). * Sala Oscura: poetas en acción Puerta 1, con Lina de Feria, Orlando L. Pardo, Grisel Echavarría, Daniel Díaz Mantilla y otros. * La Peregrinación del Garabato hasta el Rincón de San Lázaro, por la Salud de la Poesía. * Spoken Word, con Mesa debate, Show y Videopoema. * La Exposición El Cubano Común, con Fotos-poemas de Orlando L. Pardo, Nilo J. Damián, autores de los certámenes gráficos País de Píxeles y Un cartel grande y otro chiquito. * El Día de la Sala Oscura en la Casa Templo del Arte Cubano; Rotilla-Electrospoken; la Feria Espiritual; Poetas en acción Puerta 2, con Reyna María Rodríguez, Desiderio Navarro, Víctor Fowler, etcétera. * Cabaret Poético OMNI; la Jornada cultural por la integración racial y la diversidad; el Día de la Sala Oscura: Fiesta Poética, y Voces en Poesía sin fin, con la presentación de dicha revista digital. OZF se ha caracterizado también por ocupar el espacio público descuidado o abandonado por las autoridades, lo que lateralmente lo emparenta con los movimientos okupas vigentes en España y Europa en general.  


Estado de Sats

“Estado de Sats”, subrayan sus organizadores en la página en Internet dedicada al proyecto ( estadodesats.com ), “es un término usado en teatro para definir el instante donde el actor o la actriz concentra toda su energía, en el momento justo antes de levantarse el telón y comenzar su actuación”. Los encuentros de Estado de Sats (EDS), que se define como “un espacio plural de participación y debate donde media el intercambio abierto y franco” (donde confluyen arte y pensamiento), se celebran desde 2010 en La Habana, y están abiertos al público. A principios de este año (2012) un encuentro de música y poesía organizado por EDS fue cancelado abruptamente luego de amenazas de la Seguridad del Estado, que advirtió a dos artistas estadounidenses de visita en Cuba, el poeta Hank Lazer y el músico y compositor Andrew Raffo, que el evento en el que se proponían participar era “contrarrevolucionario”. Se trataba de “Somos Juntos, un encuentro entre la Poesía y el Jazz”, y tenía como invitado, además de los ya mencionados artistas, al poeta cubano Juan Carlos Flores. “Definitivamente, el gobierno cubano quiere tener un control total de la vida de nosotros y especialmente sobre todo de lo que tiene que ver con el arte y el mundo intelectual”, declaró a El Nuevo Herald Antonio Rodiles, director de EDS. Según Rodiles, en ocasiones anteriores la Seguridad del Estado ha amenazado a los asistentes a sus eventos con un argumento similar: acudir a las actividades de Estado de Sats “los hace cruzar la línea de la revolución”. Para el grafitero El Sexto (Danilo Maldonado), en EDS “se habla abiertamente y sin ningún tipo de miedo”. Por eso el proyecto sobrevive presionado por la policía política, porque “todo lo que es real y verdadero es peligroso para la Seguridad del Estado cubana”.  

Redacción
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La República que yo sueño

Queridos compatriotas: Durante cuarenta años han venido escuchando en boca de mis antecesores (del régimen comunista) el mismo discurso con diversas variantes: lo mucho que prospera nuestro país, los millones de toneladas de acero que hemos producido, lo felices que somos todos, lo que confiamos en nuestro gobierno y las hermosas perspectivas que se abren ante nosotros. Supongo que no me han propuesto para este cargo para que yo también les mienta. Nuestro país no progresa. El gran potencial espiritual y creador de nuestros pueblos no se aprovecha de forma razonable. El Estado, que se denomina a sí mismo Estado de obreros, en realidad los humilla y los explota. El país, que en otro tiempo podía enorgullecerse del nivel de educación de su pueblo, invierte en ella tan poco que actualmente figura en el puesto setenta y dos a escala mundial. Hemos dañado la tierra, los ríos y los bosques legados por nuestros antepasados, y hoy día tenemos el peor medio ambiente de toda Europa. Los ancianos mueren en nuestro país antes que en la mayoría de los países europeos. Pero ni siquiera esto es lo más grave. Lo peor es que vivimos en un ambiente moral depravado. Estamos moralmente enfermos, pues nos hemos acostumbrado a decir una cosa cuando pensamos otra diferente. Hemos aprendido a no creer en nada, a no prestar atención a los demás y a ocuparnos solamente de nuestra persona. Nociones como amor, amistad, misericordia, humildad o perdón han perdido su profundidad y su dimensión, y para muchos de nosotros se trata sólo de peculiaridades psicológicas o de recuerdos perdidos de tiempos lejanos, un poco ridículos en la época de los ordenadores y de los cohetes espaciales. Sólo unos cuantos de nosotros fuimos capaces de exclamar en voz alta que los poderosos no debían ser todopoderosos, y que las granjas especiales que cultivaban para ellos alimentos ecológicamente puros y de calidad deberían enviar sus productos a las escuelas, internados infantiles y hospitales, mientras que nuestra agricultura no pueda ofrecerlos a todos. El régimen anterior, armado con su ideología soberbia e intolerante, humilló al hombre reduciéndolo a simple fuerza productiva y convirtió a la naturaleza en mero instrumento de producción. De esa forma, atacó su misma esencia. Cuando hablo de la degradación del ambiente moral no me estoy refiriendo sólo a los hombres que comen verduras ecológicamente puras y no miran por las ventanillas. Me refiero a todos nosotros. Ya que todos nos hemos adaptado al sistema totalitario, lo hemos aceptado como un hecho imposible de cambiar y, así, lo hemos mantenido. En otras palabras: todos ―aunque, naturalmente, en grado diferente― somos responsables del funcionamiento de la máquina totalitaria; no hay nadie que sea sólo su víctima; todos debemos considerarnos sus autores. ¿Por qué me refiero a esto? Sería una imprudencia considerar la triste herencia de los últimos cuarenta años como algo ajeno, algo que hemos heredado de un pariente lejano. Al contrario, debemos aceptarla como algo que perpetramos contra nosotros mismos. Si lo admitimos así, comprenderemos que sólo de nosotros depende lo que hagamos con ella. Sería imposible culpar únicamente a los gobernantes anteriores, no sólo porque esa actitud contradeciría la verdad, sino también porque así se podría debilitar el deber que hoy apela a todos y cada uno de nosotros, es decir, el deber de actuar de manera independiente, libre, prudente, y con rapidez. No nos equivoquemos: el mejor gobierno, el mejor parlamento y el mejor presidente no podrán solos con ello. Y sería absolutamente injusto esperar tan sólo de ellos la mejora general. No olvidemos que la libertad y la democracia significan participación y, por tanto, la responsabilidad de todos. Siendo conscientes de ello, los horrores que la nueva democracia checoslovaca ha heredado dejarán inmediatamente de parecer tan horribles y la esperanza volverá a nuestros corazones. Tenemos en qué apoyarnos para mejorar la situación general. Este último período ―sobre todo las últimas seis semanas de nuestra pacífica revolución― ha demostrado la gran carga común humana, moral y espiritual y la gran cultura civil que dormitaba en nuestra sociedad bajo la impuesta mascarilla de la apatía. Siempre que alguien me aseguraba categóricamente que somos de esta y otra forma, yo le objetaba que la sociedad es una creación sumamente misteriosa y que no se puede confiar exclusivamente en el aspecto que nos presenta. Me alegro de no haberme equivocado. Gentes de todas las partes del mundo se preguntan, asombradas, de dónde han sacado los ciudadanos de Checoslovaquia, dóciles, humillados, asépticos y aparentemente faltos de fe, esa asombrosa fuerza con la que consiguieron quitarse de encima el sistema totalitario de una manera digna y pacífica, y en pocas semanas. También nosotros mismos nos hemos quedado asombrados. Y nos preguntamos: ¿de dónde proviene el anhelo por la verdad, el amor a la libertad, la creatividad política, la valentía ciudadana y la prudencia cívica de los jóvenes que no han conocido otro sistema? ¿Cómo es posible que se hayan sumado a ellos incluso sus padres, es decir, justo la generación que se consideraba perdida? ¿Cómo es posible que un número tan considerable de hombres pudiera comprender inmediatamente qué hacer sin necesidad de consejos ni instrucciones? Creo que el carácter esperanzador de nuestra situación actual tiene su origen en dos causas principales: en primer lugar, el hombre no es nunca un simple producto del mundo exterior, sino que siempre es capaz de elevarse hacia algo superior, por más que el mundo exterior intente aniquilar en él dicha capacidad; en segundo lugar, la circunstancia de que las tradiciones humanísticas y democráticas ―de las que hemos hablado tantas veces en vano― dormitaran en algún lugar de subconsciente de nuestras naciones y minorías nacionales, y se transmitieran discretamente de una generación a otra para que cada uno de nosotros volviera a descubrirlas en el momento oportuno y las hiciera realidad. La confianza en uno mismo no equivale a la vanidad. Todo lo contrario: sólo las naciones o los hombres seguros de sí mismos, en el mejor sentido de la palabra, son capaces de escuchar la voz de los demás, aceptarlos como iguales, perdonar a sus enemigos y expiar sus propias culpas. Intentemos interiorizar cada uno de nosotros esa noción de confianza, en tanto que individuos partícipes de la vida de nuestra comunidad y en tanto que naciones con un determinado comportamiento en la escena internacional. Solamente así seremos capaces de recuperar nuestro propio respeto, proyectarlo entre nosotros y conseguir el respeto de otros pueblos. Nuestro primer presidente escribió: Jesús sí, César no. Sus palabras procedían de Chelcicky y de Comenius, y en estos días hemos recuperado esa idea. Yo me atrevo a afirmar que quizá tengamos la posibilidad de difundirla y de aportar, así, un elemento nuevo a la política europea y mundial. Si nos lo proponemos, nuestro país puede irradiar para siempre el amor, el ansia de comprensión, la fuerza del espíritu y de la idea. Esta puede ser, precisamente, nuestra aportación personal a la política mundial. Nasaryk basó la política en la moral. Intentemos restaurar dicha concepción de la política de una forma nueva en tiempos nuevos. Aprendamos y enseñemos a los demás que la política debería ser una manifestación del deseo de contribuir a la felicidad de la comunidad, y no una fórmula para engañar o ultrajar a la comunidad. Aprendamos y enseñemos a los demás que la política no tiene que ser el arte de lo posible, especialmente cuando se piensa en especulaciones, cálculos, intrigas, acuerdos secretos y maniobras pragmáticas, sino que puede ser, igualmente, un arte de lo imposible, es decir, el arte de mejorar el mundo y de mejorarnos a nosotros mismos. Somos un país pequeño, pero, pese a ello, en tiempos lejanos fuimos la encrucijada espiritual de Europa. ¿Por qué no volver a serlo? ¿No podría ser esta la forma de recompensar a otros la ayuda que de ellos vamos a necesitar? Las mafias locales constituidas por los que no miran por las ventanillas y comen cerdos cebados especialmente para ellos, siguen vivas, y enturbian las aguas de vez en cuando; pero han dejado de ser nuestro principal enemigo. Menos aún lo son las mafias internacionales de todo tipo. Ahora, nuestro mayor enemigo es nuestra propia naturaleza. La indiferencia ante los asuntos públicos, la vanidad, la ambición, el egoísmo, las pretensiones y rivalidades personales. Sobre estas cuestiones deberemos librar nuestro principal combate. Nos esperan las elecciones libres y, por tanto, los enfrentamientos preelectorales. No permitamos que ensucien la, hasta ahora, limpia cara de nuestra dulce revolución. Impidamos que las simpatías del mundo que nos hemos granjeado con tanta celeridad se pierdan con igual rapidez, enredándonos en la maleza de las luchas por el poder. No permitamos que bajo el noble manto del anhelo de servir a la causa pública vuelva a florecer el deseo de servirse exclusivamente a sí mismo. No se trata ahora de especular sobre qué partido o grupo triunfará en las elecciones, sino de procurar que en ellas triunfen ―sin tener en cuenta su filiación― aquellos ciudadanos, políticos o profesionales que moralmente son más aptos. La política y el prestigio futuros de nuestro Estado dependerán de las personas que propongamos y posteriormente elijamos para nuestros órganos representativos. Finalmente, me gustaría decir que deseo ser un presidente que hable menos y que trabaje más. Un presidente que no sólo sepa mirar por las ventanillas, sino también, y esto es lo principal, que esté permanentemente presente entre sus compatriotas y los sepa escuchar. Puede ser que me pregunten con qué República sueño. Les contestaré: con una República independiente, libre, democrática; con una República económicamente próspera y, al mismo tiempo, socialmente justa. En otras palabras, con una República humana que sirva al hombre y por ello pueda esperar que el hombre le sirva también a ella. Con una República de hombres cultos, ya que sin ellos no sería posible resolver ni uno solo de nuestros problemas humanos, económicos, ecológicos, sociales y políticos. Mi antecesor más destacado inició su primer discurso con una cita de Comenius. Permítanme que yo cierre el mío con mi propia perífrasis de la misma: ¡Tu gobierno ha vuelto a ti, pueblo mío! Nota de la Redacción. Palabras de Václav Havel, quien murió el 18 de diciembre pasado (2011), a los 75 años. Fue elegido presidente de Checoslovaquia tras la caída del régimen comunista durante la Revolución de Terciopelo, en septiembre de 1989, y fue el primer presidente de la República Checa. Este discurso es fruto de aquellos días.
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Del corralón castrista a la globalización

El campo de concentración de Auschwitz tenía su propia lógica. En su diseño todo encajaba. Los cautivos que no morían a la llegada sólo duraban un promedio de seis meses. Se aprovechaban todas sus pertenencias, reciclándolas entre la población aria del Tercer Reich. Además, les extraían las piezas dentales de oro y se recuperaban las prótesis. Con la grasa humana se hacía jabón. Algunas pieles tatuadas terminaban en pantallas de lámparas y como petacas para tabaco. Los cabellos eran utilizados en la fabricación de zapatillas especiales para las tripulaciones de los submarinos. Las cenizas de los crematorios resultaban abundante abono… En fin, todo era productivo, racional… hasta que los tanques de guerra aliados abrieron aquella realidad al mundo exterior. Una pertinaz visión esquemática, también con su propia “lógica” sobre el futuro próximo de Cuba, ha sentado sus reales tanto en ingenuos como defensores de la actual dictadura militar desgastada en el poder. Hasta lo que da la vista, toda valoración crítica a los asuntos nacionales marcha casi siempre a la saga y en la estela de las intentonas del régimen por hacer sobrevivir, y no cambiar, el sistema imperante en la isla. Se concede demasiado crédito a un régimen totalitario que, por sí mismo, es un absurdo. De un sistema dictatorial como el que rige el destino de la nación cubana resulta disparatado esperar sensatez. Así se aceptan las premisas de lo irrazonable. Si la junta militar gobernante amaga en una u otra dirección se le ensalza o se le critica, mas ambos criterios aceptan la “lógica” de los acontecimientos. Denominadas “actualizaciones” por el oficialismo, “reformas” por los optimistas y "pasos insuficientes" por adversarios, se llega al extremo de valorar esas medidas como promovidas por una sincera y pragmática voluntad de transformación. Y hasta cuentan con un persistente optimismo alucinado y solidario de analistas y de diversa prensa que otorga virtudes de progreso a lo que no es otra cosa que un desmontaje totalitario de la responsabilidad, con el cínico objetivo de la brutal y más que aburrida perpetuación de los Castro en el poder. Aceptar sus designios sobre cualquier asunto, el que sea, es un trastornado error de encantamiento político, si no se trata de medidas que impliquen cambios estructurales que modifiquen la esencia de su modelo totalitario, como podría ser el reconocimiento a la libertad de expresión, reunión y asociación, el derecho de huelga, la garantía del pleno ejercicio de la propiedad privada, y otros… Sin embargo, para evaluar un panorama que continúa su tránsito a la ruina, amigotes, simpatizantes y cubanólogos de todas las vertientes, se aferran a lo gastado en el análisis. Por malas o buenas razones, se excluye aceptar como método de escrutinio de la sufrida realidad nacional las nuevas reglas de transformación política, social, económica, cultural y de cuanto hay que se están imponiendo a diario en el mundo. De un modo u otro, se evita proyectar la situación de la isla contra el telón de los recientes acontecimientos mundiales. Es preocupante que el mensaje oficial de conceptuar la Globalización como algo peligroso para el futuro, maquinado como una conjura gigantesca desde los centros financieros mundiales, también parezca haber calado entre los que proponen un paulatino establecimiento del Estado de Derecho y la democracia en Cuba. La Globalización es una fase nueva de civilización y un aliado formidable para los pueblos oprimidos bajo la bota represiva de cualquier índole. Todo el que ahora de alguna manera acceda a un computador, un teléfono celular, reciba emails, vea en DVD o transporte en una memoria accesible a puerto USB cualquier información liberada de la férrea censura del régimen, ya está navegando en la espuma de la modernidad. Para los fundamentalismos, populismos, autoritarismos y regímenes totalitarios, así como las sociedades conservadoras y con desconfianza del caos incontrolable y creativo que trae el mundo, las tecnologías, sobre todo de comunicación, les están dando un inesperado vuelco a sus viejos esquemas sociopolíticos y económicos. Y para mayor estímulo de posibilidades, hace que todos los fenómenos contemporáneos se liguen de una manera increíble: la crisis financiera y económica de buena parte del Occidente industrializado, el triunfo electoral del Partido Popular en España, la situación de salud del gobernante Hugo Chávez, las limitaciones de la política del Estado de Bienestar, el desarrollo del programa nuclear iraní, la Primavera Árabe. Influyen directamente en la repentina transición hacia la democracia en Myanmar, la incipiente crisis geopolítica de potencias emergentes como China, con una estructura de hegemonía trasnochada, o de Brasil, con la futura gran zona de desarrollo mundial, la cuenca del Pacífico, colocada justo a sus espaldas… Todo lo conocido de repente se vuelve convulso, buscando un nuevo acomodo, una nueva fase de imparable desarrollo. Son irrupciones tan sorprendentes que aún están por definir la amplitud que podrán alcanzar sus posibilidades, pero sin dudas en estos mismos momentos prosiguen transformando, cada vez más acelerada y totalmente, la realidad global y los patrones de análisis a futuro. Permanecer encallado en el mismo arrecife de clichés históricos de hace una década conduce a conceptuaciones de un presente y futuro sin vínculo alguno con la realidad contemporánea. Todos los casos recientes son trascendidos y mutados por eventos asombrosos, revueltos por las fuerzas globalizadoras que se aceleran por día. Han sido y serán protagonizados por los que se identifiquen, entiendan y utilicen sus modernos instrumentos, sin la presencia predominante de élites profesionales, líderes carismáticos y personalidades políticas o morales que no se hayan actualizado como protagonistas de esta transformadora visión. Pese al esquema consolidado del aislamiento geográfico, carente de libertades y en plena práctica de un empecinado apuntalamiento, Cuba está incluida en esa vorágine. El régimen, que tiene cada vez un espacio más reducido de maniobra, apuesta porque la población no se percate de su protagonismo. Pero más allá del arrollador movimiento invasivo de los medios de comunicación y las redes sociales, imposible de detener sin tener la certeza de quedar fuera de conexión con el mundo, el aumento de los intercambios interpersonales conforma profundos cambios sociológicos y culturales en la población. Gracias a la concatenación con la ola liberadora que sacude al mundo, los cubanos vuelven a redescubrir su maltrecha y secuestrada pertenencia a la cultura occidental, abandonando los gastados ropajes del pobretón y pusilánime Hombre Nuevo que aún se les intenta hacer portar. ¿Podría alguien explicar por qué en un país totalitario, donde se supone que todo está controlado al dedillo, funciona el juego prohibido de la lotería a todo lo largo y ancho del país? ¿Daría alguien una pista de cómo el mercado negro, esa paradójica área clandestina de libertad económica y corrupción desenfrenada, sigue coleteando ante las narices de un Estado prohibitivo y represor? ¿Cómo se conjugan estas circunstancias con la supuesta particularidad del caso cubano? El argumento de que el pueblo cubano es cobarde, o que ha perdido el “órgano de la rebeldía”, es de una manoseada simplicidad que evita analizar los hechos. Confirma el poco o ningún vínculo serio que se establece con las revueltas triunfantes en la antigua Checoslovaquia, Rumanía, Polonia, Alemania, la desintegrada URSS, y recientemente en Túnez, Egipto, Libia, Siria, y otros. Todos esos pueblos, ya se sabe hasta la saciedad, aguantaron atropellos e injusticias de todo tipo, sus regímenes no eran más “suaves” que el cubano y parecían condenados a un inmovilismo de por vida. Pero aceptar valorarlos diferentes al de la isla es una forma de pensar enfermiza, circunscrita a los términos y límites impuestos por un pensamiento retrógrado interesado en la auto-anulación. Es quedarse voluntario en el razonamiento del platanal castrista. En la medida que los cubanos logren vincularse con la realidad global, con las nuevas corrientes libertarias de la modernidad, el régimen se volverá menos creíble y más frágil. Sus premisas de supervivencia como única solución se derrumbarán ante el fárrago cambiante de un mundo que llega impetuoso a las fronteras del país. No es algo que pueda ser detenido ni manipulado por estrechos intereses. Mucha razón tenía el papa Juan Pablo II cuando proclamó “¡Que el mundo se abra a Cuba y Cuba se abra al mundo!”. Pues bien, esa premisa está llegando. Se debe aprovechar en favor de la libertad y el progreso. Darsi Ferrer
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Cuba, sistema y sociedad

La sociedad cubana atraviesa un momento crucial. De su irrevocable decisión surgirán eventos desencadenantes con grandes efectos de alcance nacional: sabios o defenestrantes. Los primeros permitirán --luego de infinitos sacrificios— alcanzar valores ético-morales, espirituales y socio-económicos superiores en su ulterior y armónico desarrollo progresivo. Los segundos, provocarán un punto de inflexión con cambios bruscos de pendiente, por cobardía o falta de responsabilidad ciudadana; en definitiva nada favorables para el futuro inmediato. Pero no deben preocuparnos en exceso. Son decisiones que la Humanidad, en diferentes latitudes, desde tiempos remotos, está obligada a enfrentar cada ciertos períodos de desarrollo, puntualmente. A nosotros también nos asiste ese derecho de asumir posiciones definitorias y oportunas. Cuba, indudablemente, no constituye una excepción.

Durante poco más de medio siglo el cubano promedio se preocupó por muchos asuntos sin importancia para su cotidianidad y supervivencia social y familiar; guiado, alevosamente, por sus gobernantes y de acuerdo a los intereses de ellos, pues un pueblo poco informado es más fácil de manipular y someter. Es un mecanismo aplicado por las tiranías totalitarias ―como la que sufrimos los cubanos actualmente― para ejercer un mayor y mejor control sobre sus ciudadanos. Los “tanques pensantes” del país así la diseñaron y sus resultados, lamentablemente, han sido excelentes… para ellos. Un grupúsculo de privilegiados sentados en la poltrona regia del poder político absoluto.

Indudablemente es mucho más difícil someter a un pueblo que sabe qué es lo que quiere, cuáles son sus problemas importantes y que domina la forma en que debe canalizarlos, así como conocer los mecanismos con los que puede exigirle a sus gobernantes su estricto cumplimiento.

Cuando un pueblo adquiere el verdadero sentido de pertenencia, que el poder radica en él y tiene acceso a la información necesaria, entonces y sólo en esa situación estará capacitado para asumir las decisiones de alcance social que le resulten beneficiosas. De este principio se deriva un corolario no menos importante: “El verdadero poder radica en el pueblo, no en sus gobernantes”. Éstos son sus servidores y fueron elegidos para representarlos, responder a y solucionar los reclamos de quienes los situaron en esa posición cimera y de responsabilidad. Si el comportamiento de los funcionarios no es ése, entonces, sencillamente, serán revocados en el próximo proceso de elecciones libres, honestas y pluripartidistas, y se convertirán, por los siglos de los siglos, en cadáveres políticos eternos.

Es así como funcionan las sociedades democráticas, modernas, regidas por un Estado de Derecho en el cual se respeta la máxima armonía entre gobernantes (el pueblo que los eligió) y sus servidores (funcionarios por períodos limitados), se aplican los mecanismos democráticos pertinentes y se persigue permanentemente un “status” de bienestar social que satisfaga las necesidades básicas y crecientes de la población a la cual responden.

En Cuba, hace ya 53 años, todo funciona al revés. No existe la libertad ciudadana plena ejercida con responsabilidad social. No hay igualdad de oportunidades para el individuo atendiendo exclusivamente a su capacidad y experiencia demostradas. La verdadera interacción participativa Estado-pueblo brilla por su ausencia. De ahí que la auto-realización del cubano desapareciera de sus aspiraciones o fuera una de las causas del deseo irrefrenable del exilio. La tolerancia social fue sustituida por la imposición ideológica oficialista. El pluralismo político por la tiranía totalitaria y el Terrorismo de Estado. El progreso socio-económico por el estancamiento, el control absoluto y una administración distorsionada por el burocratismo generalizado e ineficiente en todas las instancias institucionales. La conversión de la justicia real en representaciones tragicómicas aplicadas en actos incoherentes por el seudopoder judicial y su desequilibrio y parcialidad en el momento de impartirla como Dios y las Leyes demandan. La Constitución vigente del país es una burda caricatura de lo que debe ser el Documento Rector de una nación que está obligada a regirse bajo el principio de representar los intereses de las mayorías respetando el derecho de las minorías. Como es sabido, toda Constitución tiene que responder a sus ciudadanos en pleno, no a una parte de ellos, aunque ésta pueda ser mayoritaria, al menos en apariencia.

 El Espíritu de las Leyes, cuyo autor es Charles-Louis de Secondat (Barón de Montesquieu), es una obra magistral que responde al pensamiento democrático y al desarrollo del constitucionalismo. Si observamos los aspectos que analiza, esto es, de la corrupción de los principios de los tres gobiernos, en qué consiste la libertad, de la libertad ciudadana, entre otros muchos, veremos cómo definen y qué es la verdadera igualdad: la de los hombres ante las Leyes y la que debe existir para ellos como ciudadanos. Indudablemente, todas ellas constituyen un buen punto de partida para el análisis permanente sociológico que se impone en el mundo de hoy.

Las dictaduras totalitarias, según Carl Friedrich y otros autores de reconocida autoridad en el tema, se caracterizan por: a) una elaborada ideología… con pretensiones militaristas; b) un partido de masas único, que suele dirigir un solo hombre; c) un sistema de terror, físico y/o psíquico, ejercido a través del control del partido y de la policía secreta; d) control sobre todos los medios de comunicación de masas como la prensa, la radio y la cinematografía; e) un control… del uso efectivo de todas las armas de combate; y f) un control y una dirección centralizados de toda la economía. ¿Se ajustan o no estos conceptos a un régimen político conocido y sufrido por los cubanos en su inmensa mayoría por más de medio siglo?

Ahora bien, toda sociedad abierta (democrática), por su esencia misma, encuentra a sus peores enemigos en quienes se precian de ser sus “grandes conductores”, conocedores del ser humano, la época y las circunstancias en que les corresponde vivir. De ahí que finalmente se conviertan en ingenieros sociales y comiencen con sus experimentos de alcance colectivo. En Cuba padecimos, en la década de los años 60, una experiencia de este tipo en un pueblecito llamado “El Cano”, en Arroyo Arenas, localidad en aquella época perteneciente al municipio habanero La Lisa. Fue precisamente allí donde se percibió el principio del fin de nuestro desarrollo socio-económico y cultural. Allí se produjo una protesta (toque de cazuela debido a la hambruna y el desabastecimiento) protagonizada por las mujeres de la localidad, mientras que los hombres, artesanos en su mayoría, se lanzaron a las calles y destruyeron sus obras en cerámica y barro (por el control gubernamental impuesto y quizás por otras violaciones a sus derechos ciudadanos). La reacción gubernamental no se hizo esperar. Se ocupó la localidad militarmente por algunos días, confiscaron los pequeños negocios (únicos que todavía sobrevivían), se decretó una especie de Estado de Sitio y, por último, se declaró con sendos cartelones a la entrada y salida que delimitaba el área urbana del lugar, y en los sitios más visibles: “El Cano, primer territorio socialista en América”. De ese modo se demostraba que la medicina preventiva del gobierno ante las explosiones sociales sería el terror institucional.

La consecuencia de este “ensayo de laboratorio”, años después, se extendió a una provincia (Matanzas) y se bautizó con el nombre de: Poder Popular. Sus resultados, buenos, malos y regulares, sirvieron para extenderlos, si mal no recuerdo, a todo el país, y así fue recogido en la Constitución de la República del año 1976, colofón a las intervenciones de todos los pequeños negocios privados del país, ocurridas en 1967.

Lo cierto es que su aplicación generalizada en la nación provocó, a partir de esa fecha, la destrucción de nuestra economía (incluso la Industria Azucarera, principal sector agro-industrial y el mayor captador de divisas para Cuba hasta ese momento), el desabastecimiento del pueblo, la burocracia generalizada y la ineptitud en la dirección del país.

La democracia política, por su parte, se identifica con el respaldo a la libertad de prensa; favorable y protectora de una intensa y creciente vida asociativa por constituir un componente esencial para el buen desarrollo de la armonía socio-económica. Pero en Cuba está sometida al discurso que aprueban las autoridades gubernamentales, para mejor manipulación ideológica del ciudadano.

La libertad de opinión y su divulgación es premisa para garantizar la soberanía de los pueblos, sobre todo en aquellos países donde el poder judicial no es capaz de proteger a sus ciudadanos contra el abuso y la corrupción de la autoridad que gobierna. De igual manera se sostiene que la libertad de opinión necesariamente debe ir acompañada de la descentralización del poder de la prensa, de modo que en ella pueda encontrarse la diversidad de criterios necesarios para elevar el poder de decisión que debe tener el ciudadano promedio.  

Héctor Maseda
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Cómo publicar en Internet desde un celular en Cuba

En un artículo publicado en la web de Martí Noticias en febrero de 2012, la periodista Idolidia Darias deslizaba un subtítulo sugerente: “Cuando CUBACEL impide enviar twit y twitpic desde Cuba, hay otras vías para burlar la prohibición”. Según esta reportera, los comunicadores y activistas independientes en Cuba están encontrando alternativas para publicar “fotos, textos, audio y videos cuando carecen de cuentas en twitter.com o cuando a los teléfonos celulares les han interferido el servicio”. Cuando a Luis Felipe Rojas CUBACEL le cortó el servicio por más de diez días, el bloguero y poeta residente en la provincia de Holguín recurrió a su ingenio para burlar la censura, “apelando a otro servicio que brinda CUBACEL a sus usuarios y que es legal según los reglamentos de la empresa nacional”. A continuación los pasos para acceder a esta forma alternativa de comunicación, copiados del artículo de Darias: “Lo primero es comunicarse con CUBACEL para activar el servicio multimedia desde su teléfono: (es fácil de hacer y solo tienes que marcar *#06#) -Luego te aparece una larga numeración de la que sólo tomarás los primeros ocho números, esos ocho dígitos los envías por un mensaje al número 4222, que es un servicio de CUBACEL, luego ellos te deben notificar. -La notificación es un mensaje que dice lo siguiente: espere confirmación de su servicio y acto seguido envían un segundo mensaje que te pide que cambies tu navegador al servicio mms; oprimes aceptar e inmediatamente aparece una marca en el teléfono donde escribes 1234. “A partir de ahí ya puedes enviar imágenes, audio y vídeos pero deben ser menores de 300 kilobites). Los archivos seleccionados los envías a una dirección electrónica que ya tienes registrada en el libro de direcciones; en mi caso lo envío a alambradas@gmail.com. “En poco tiempo mis amigos fuera de Cuba los reciben, luego los publican en mi blog y aunque no puedo interactuar con los lectores ni responder los comentarios por lo menos sé que la información rápida y veraz de lo que ocurre en lugares insospechados dentro de Cuba circula por la internet”. Antonio S. Rubio
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Amazon, Barnes & Noble y la destrucción creativa

El economista austriaco Joseph Schumpeter describió como "destrucción creativa" el proceso de innovación que tiene lugar en una economía de mercado cuando los nuevos productos destruyen viejas empresas y modelos de negocio. Pero el perdedor siempre ofrece resistencia. Amazon lanzó el primer lector de libros electrónicos (eReader) Kindle en 2007. Dos años después otro gigante, Barnes & Noble, sumamente apurado, en sólo seis meses desarrolló y lanzó el eReader Nook. El Nook se ha convertido en la gran esperanza de B&N. B&N, el gigante que aplastó montones de pequeñas librerías independientes (¿se acuerdan de Tom Hanks y Meg Ryan en la comedia de 1998 "You Got Mail"?) ahora lucha por sobrevivir. Pero, desde 2002 hasta la fecha, en Estados Unidos se han cerrado cerca de 500 librerías independientes (una de cada cinco). Las grandes casas editoriales tales como Macmillan, Penguin y Random House están preocupadas por el destino de B&N (703 librerías en 50 estados), la última gran cadena de librerías en pie. Estas casas editoriales descansan en las caminatas de los lectores por los pasillos de las librerías. Un tercio de ellos sale con un libro de buen precio bajo el brazo. Pero engullidas por la venta de libros en Internet, desaparecen las cadenas de librerías. Borders, la segunda en magnitud (650 librerías), colapsó en 2011. A principios de enero de 2012 B&N proyectó perder aún más dinero este año que lo pronosticado por Wall Street. Ese día el precio de sus acciones cayó un 17 por ciento. Amazon es el gran enemigo de B&N, editores y publicistas, un adversario que pone en peligro toda la industria y el sustento de sus miembros. Las editoriales reducen costes y recortan planes a medida que aumenta el auge de los libros electrónicos y que Amazon amenaza de muerte a las editoriales tradicionales con la publicación directa de libros electrónicos. B&N, una vez vista como brutal comerciante capitalista, ahora inspira lástima y retrocede, lo que hace aún más potente a Amazon. ¿Estará a tiempo para forjarse un destino digital? ¿Tendrá la oportunidad, la creatividad y el dinero suficiente para lograrlo? No lo parece por los números. Barnes & Noble cerró sus acciones el pasado viernes 27 de enero de 2012 a 11.95 dólares, lo que bajó el valor de la compañía a $719 millones. Mientras tanto las acciones de Amazon cerraron a 195.37 dólares, lo que subió el valor de la compañía a $88 mil millones. No obstante, William J. Lynch Jr., jefe ejecutivo de B&N, afirma que Nook es el camino correcto. Y que las tiendas de Barnes & Noble perdurarán, que los libros electrónicos no podrán hacer obsoletas las librerías. Sorprendentemente las ventas de la pasada Navidad subieron un cuatro por ciento respecto al año anterior. ¿Será por la popularidad del tema de ficción paranormal, o por haberse alimentado del cadáver de Borders? Como contraste, a fines del pasado año las ventas de Kindle de Amazon aumentaron un 177 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado. Pero Barnes & Noble, quien tuvo un éxito relativo con el primer eReader en colores, no se rinde y ahora tratará de golpear a Amazon con otro dispositivo. En sus laboratorios de Silicon Valley los ingenieros dan los toques finales a su quinto eReader, que será lanzado esta primavera (sin más detalles). El Sr. Linch también trabaja para renovar el aspecto de las tiendas de B&N. El año pasado la compañía amplió las secciones de juguetes y juegos electrónicos, y dispuso un espacio para sus dispositivos Nook, lo que significa una ventaja, porque Amazon no vende en tiendas físicas, sólo electrónicas. También planea experimentar con tiendas más pequeñas y llevar Nook al extranjero. Algo novedoso, porque hasta ahora B&N se ha centrado casi exclusivamente en el mercado estadounidense. La primera de estas librerías aparecerá en Gran Bretaña. Kiko Arocha
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Vicky en la vigilia del vigilante

Hay una soledad opuesta a sus deseos, una dejadez del entorno que la mortifica: la rutina es una suerte de vida impracticable, ha de pensar. Porque el tiempo está detenido en su conciencia y el tiempo produce el temor de perder los mejores años de su vida. Y la vida está en su insomnio de vivir de sueños y de las ansias de gozar el tiempo. Los ojos degollados cambian su cansancio por las luces de neón. Así ha de sentir esta mulata mientras camina con su contoneo. Los zapatos, aún en buen estado, pueden desgastar los tacones sobre la acera, pueden perder el ánimo para sus suelas de neolite único; zapatos adquiridos en una indiscreta diplotienda (ese comercio para extranjeros o para los que tienen dólares que prolifera en La Habana desde hace mucho tiempo)… My dream is a wonderfull man, reclama para sí con tristeza, porque seguramente está convencida de lo contrario, o quizás ha recordado alguna aventura pasada para conseguir los zapatos. Acaso es por eso que el sonido de los tacones le arruga los ojos, como si los ojos hicieran una mueca de diminuto sufrimiento… Ah, no, eso sí que no, dice: My destiny is an alien di-plo-ma-tic, deletrea con dificultad y continúa su camino en ritmo andante, ilusionada ya por el extranjero que busca, acercándose al hotel Riviera, por la acera del Malecón. Vicky viene acompañada del crepúsculo; y el crepúsculo es una mancha oblicua que cae sobre el océano, en la medida que ella avanza moviendo sus caderas… En esta tarde, a punto de anochecer, el calor sube de tono. Cosa extraña, porque siempre la cercanía de la noche trae alguna brisa que refresca. Sin embargo, esta vez no, a pesar de que el crepúsculo es azul, malva y rosado, se siente un calor de soledad. Qué puede pensar una mulata como Vicky, que viene por el Malecón con su cuerpo de violoncelo y el pelo curiosamente lacio; su pelo fino que a veces se alborota con la brisa, tan negro como el azabache. Quizás recuerda los ojos rojos de aquel vigilante que la impresionó. De sentimientos rojos, dice, con ojos rojos que la asediaban y al mismo tiempo la desvestían, como si dos cosas tan separadas pudieran juntarse así de fácil. Este es uno de los recuerdos que más repite cuando habla con su amiga de cuarto, allá en la calle Virtudes. Y Marja no comprende: sabiendo las agallas que se gasta la mulata, ¿cómo es posible que Vicky cediera ante un vigilante?… Es verdad que el hombre la impresionó. Sí, con sus ojos de resplandores rojos… Y Vicky que se lamenta sin detener el paso. Parece que conoce su destino, eso le dijo a la amiga que no acaba de entenderla… El vigilante la sorprendió in fraganti en una ocasión en la que ella daba 150 pesos por un dólar (este es el tiempo de la gran inflación, como si toda la vida no fuera un horror, pensaría Vicky)… Cambio de manos que aparece en la foto, dice. ¿Y mañana… a cuánto estará el dólar mañana?, se pregunta mientras camina. Una breve ola rompe en los arrecifes y el cernido de la espuma la salpica. Vicky se detiene, y yo no dudo de que piense en el extranjero diplomático porque sonríe levemente y mira al mar, saca un rojo pañuelo de su bolso, bolso de rojo plástico… ADIDAS, pronuncia y se limpia el rostro y el busto, y mirando de nuevo al mar vuelve a preguntar: ¿Quién pudiera?… Y en seguida continúa con el contoneo de sus pasos. La minifalda prendida al cuerpo, increíble su figura de púrpura vestida, como si ella fuera un detalle del mismo crepúsculo que la envuelve. También fue el vigilante que la envolvió cuando le dijo: Mira, tienes que acompañarme, y ella no pudo negarse, porque estaba en el hotel y el tipo la agarró por el brazo y la llevó a una habitación… Después le dijo: Mira, tienes que hacerlo… Pero esto nunca se lo hizo saber a la amiga. Marja es orgullosa y se cree digna, incluso con derecho a enamorarse de verdad… Ah, pero yo sé que Marja lo hubo de descubrir porque una vez me lo contó. No sé cómo lo supo, pero me lo contó, y es eso de que yo sé que tú sabes que yo sé, como dice la canción… Simplemente, los ojos del hombre la excitaban y Vicky tuvo que resolver su situación de la mejor manera, porque el vigilante era capaz de todo. Bueno, alguien que le dejó la impresión amarga de unos ojos. Ahora la noche viene detrás de la muchacha, ganándole espacio a la tarde que se aleja. Vicky afloja el paso para que el tiempo se adelante y sea un argentino diplomático quien la espere en el lobby del hotel… Vuelve a sonreírse con las cosas que le dicen los eternos pescadores, esos que viven sobre el muro del Malecón tirando el anzuelo y que ya pierden la carnada por el asombro de ver a la mujer de rojo, encantada de pasearse lentamente, como dislocando el orden del mundo en el movimiento del paisaje. Sí, Vicky es el mismo crepúsculo de la tarde, pensará alguno, y yo creo que es el desbordamiento de los sentidos. Aún podría salvarse del estropicio si no fuera tan desmedida… Pero el caso es que sigue caminando hacia el hotel Riviera, y con ella arrastra una cola de ojos desaforados. De pronto se encienden las pocas luces de neón de la avenida y ella está llegando a la entrada principal, bordea el estanque con el pez y la figura que lo abraza; blancas y recortadas piedras sobre el agua verde, y Vicky que sube la pequeña rampa hacia las puertas de cristales que se abren por sí mismas. El ojo mágico… Después del ojo mágico todo es placidez… Siente el ambiente diferente, dice. Sí, la vida fluye distinta; es una dimensión de cosas lisas y brillantes, de colores intensos que a Vicky no la extrañan, porque ella acabó de entrar en otro tiempo de ficción, algo que no es sino el vértigo real de otras latitudes… El lobby es largo y espacioso y tiene el olor de las cosas nuevas, el olor del aire acondicionado para refrescar su cuerpo ávido de saborear al argentino… Vicky consume la vida prohibida de La Habana; tiene sus posibilidades para ello; y esto no lo dice, pero lo ha de sentir porque Marja me lo dijo y además se transmite en el brillo de sus ojos. Por sus ojos también salen los recuerdos del vigilante, el policía que con chispazos tercos la fue obligando a desnudarse: ¿Dónde están los dólares?, le preguntaba con labios de sapo grande, al tiempo que con una mano —parda y dura— le agarraba fuertemente el pelo y con la otra le frotaba el pubis, y los dedos la amenazaron con entrarle en la vagina —hasta que lo hicieron— para hallar los dólares… No cabe duda, Vicky vivió una mezcla de placer y de temor (porque en esos tiempos el dólar estaba prohibido para ellos y costaba cárcel, me explicó Marja, y yo no dudo que en un futuro lo vuelvan a prohibir), porque Vicky no pudo evitar moverse sabrosamente cuando sintió la impertinencia de los dedos, pero sí tuvo pánico de la fuerza de aquel bruto, de la prisión en Manto Negro y de los ojos rojos buscando dominarla. Por eso cuando los billetes aparecieron ella respondió a la presión del interrogatorio diciendo que un turista le metió los dólares ahí sin ella darse cuenta… Fue un regalo, insistió e insistió, y al fin el tipo logró lo que quiso… En seguida, el policía le enseñó la foto: nítida que estaba la muchacha recibiendo el dinero, sonriendo casi de perfil, y Vicky no pudo negarse cuando él le dijo: Mira, tienes que colaborar… Y le siguió sobando la vagina. Entonces se da cuenta de que se ha quedado entretenida, parada a unos pasos del ojo mágico en el lobby del hotel. A la izquierda ve la enorme puerta del cabaret; hay muchos jóvenes reunidos, como esperando la oportunidad de entrar… Hijos de papá —masculla entre dientes—, y los mira con cierto deseo, como provocando que le digan piropos con sarcasmo, con palabras lujuriosas de piel dura, la piel canela, los glúteos bien curvados, como para morderlos. La mulata contundente que los deja boquiabiertos, ¿quién pudiera, quién será el dichoso que logre desnudar su cuerpo para luego comérselo como un sueño de chocolate? Vicky chasquea la lengua, cuando ve, un poco más allá, que se abre la puerta del restaurante L’Aiglon para dar paso a un grupo de extranjeros que sale; pero no conoce a ninguno; el diplomático que busca es un argentino y no está entre ellos… Pasa por la carpeta y llega al fondo, donde se encuentra la cafetería, se asoma y tampoco lo ve, y vuelve a chasquear la lengua. El argentino está atrasado, no aparece y ya es la hora. Pero Vicky sabe que esto es así: los extranjeros, aunque sean puntuales, siempre hacen esperar a las cubanas. Entonces camina más acá de la escalera, en busca de las mullidas butacas y se sienta. Vicky está consciente de atraer las miradas de los hombres. Lo sabe porque las siente como ráfagas de calor que la excitan, y las miradas la hacen sonreír, y cruza una pierna dejando gran parte de su muslo de canela al descubierto… bueno, a la vista de los ojos que la quieren violar. Y la violan a distancia, ricamente, aunque en todo caso es ella la que viola… las reglas establecidas, claro. Ese es su propósito: violar el orden para algún día atravesar el umbral… Sí, con ese extranjero que ahora busca podría traspasar el umbral. El hombre es inconfundible, según le dijo su amigo Byrnes: tiene un ojo tapado con un parche negro y su acento claro de argentino; es un agregado comercial que hace poco llegó a La Habana, un tuerto diplomático acostumbrado a consumir lo mejor de lo mejor. Ahora Vicky siente a otros ojos que la asedian. Es una mirada fuerte, como despiadada; unos ojos represores, porque la mulata tiene bien desarrollado su sentido del peligro… es un agente que la observa, se da cuenta sin mirarlo, sólo ruega porque aparezca el diplomático; si aparece, el riesgo en el hotel no es nada para ella; o bueno, en realidad, está en la calle; el riesgo será en la calle después, al salir de allí y caminar con su preciosa carga por la Fuente de la Juventud, por la Avenida Paseo o por la calle Línea. A no ser que el hombre la lleve hasta su casa (cualquiera sea: la de él o la de ella)… Pero el diplomático no ha llegado y todavía corre el riesgo de ser presionada nuevamente. Porque el vigilante la vigila y puede ser capaz de cualquier cosa antes de presentarse el argentino. De seguro es nuevo en el hotel y quiere acumular méritos. Si acumula méritos se queda aquí, en La Habana, como sucedió con el otro, el de los ojos rojos, que era de provincia y no quiso dejar la capital… Y ella ya está nerviosa por el hombre que la inquieta. Y no le ve los ojos porque el tipo está con gafas negras, pero siente sus ojos, son cortantes, como si esperaran el momento propicio para presionarla. De pronto un extranjero viene y se pone a hablarle por señas; es alto, de un rubio quemado y medio tosco; y Vicky hace una mueca de fastidio sin que el hombre se presente: un ruso, un bolo como éste apesta y nunca te da nada, nunca va a gastar los pocos verdes que le dan, si le dan alguno, eh, aunque ellos también realizan sus change money para comprar y vender sus baratijas. Pero Vicky es ambiciosa y necesita de los dólares, aunque sean unos pocos. Por eso ella acepta el cambio, 150 por uno (hace un mes estaban a 120), qué jodienda, sin regatear, porque allí no es el lugar para discutir un cambio, y rápido se coloca de perfil y le extiende la mano en un saludo apresurado pero con naturalidad, para que todo el mundo crea que se conocen. Enseguida el ruso le insinúa irse fuera del hotel, pero Vicky lo rechaza con un gesto, vira la cara rehuyendo el olor a cebo que emana del hombre y es entonces cuando se encuentra con la mirada del agente, que la penetra como si fuera a decidir la suerte de la mulata. El ruso se marcha contrariado, y Vicky vuelve a poner su cara en dirección a la carpeta del hotel. Es de pensar por qué el polizonte no se ha decidido, pues ella no demoró su relación con el bolo, al parecer la está dejando para ver qué hace. Desde la primera vez, cuando el policía la vio, debió haberle advertido, supuestamente la muchacha hubiera oído el consejo; sin embargo, el vigilante sólo se dedica a observarla con aquellas gafas negras, detrás hay una fuerza comprimiéndola contra la butaca… Y ahora le ha empezado el miedo. El miedo es algo que no falta (en esta isla todo el mundo tiene miedo, dice); y es un sudor espeso recorriéndola por dentro, que le traba las articulaciones y la paraliza, cuando recuerda haberse visto forrada de verde, su cuerpo desnudo cubierto de billetes, hasta metidos dentro del blúmer (o de las pantaletas, como diría un extranjero), pegados a los senos y a las nalgas, tapándole los poros que transpiran el sudor grueso humedeciendo los billetes… Una vez tuvo que tragarse cien dólares de un golpe, un único billete que no encontró jamás porque se diluyó en su jugo gástrico. Pero por encima de todo, Vicky supera el miedo (todo el mundo aquí aprende a vivir con el miedo, me lo ha dicho Marja), termina siempre por arrinconarlo muy a dentro de su pecho; porque probablemente el susto quede sepultado por las ganas de conocer al diplomático. El argentino no llega y Vicky se dirige ahora a la carpeta, deja una nota y sin titubeos busca la escalera, va al piso inferior donde se encuentran la cafetería y las boutiques. Baja espléndida con su roja minifalda, aunque está segura de que allá abajo, entre los peldaños que pisa, puede estar el vigilante con su don de ubicuidad, las gafas negras acechándola, midiendo sus pasos uno a uno y esperando un momento impredecible. Pero la vista de la mulata, desde arriba, corre por un costado del pasamano y ve otros ojos que han explotado de sorpresa al contemplar las piernas, los muslos y el bulto de su sexo. El aire acondicionado es más intenso en este piso. Revisa los escaparates de las tiendas, asombrada ante las maravillas de los vestidos y los jeans (los pitusas, dicen los cubanos), los equipos electrónicos que están al fondo, que llaman la atención por las pequeñas luces rojas y su brillo niquelado, las mil cosas que fascinan. Y Vicky siente que las intermitencias de esos objetos entran por sus ojos, lo siente y lo huele. Cada cosa que brilla tiene su olor, pero aquí todos los olores se parecen, expresa, y a ella eso le gusta, porque lo respira todo a un mismo tiempo cuando el aire frío del recinto la penetra… En eso recuerda las palabras de Byrnes que le habló del diplomático: Si eres hábil puedes sacarle mucho, hasta un viaje al extranjero. Y nadie sabe si se casa contigo y entonces sí libraste de una vez… Viajar es lo que quisiera, pero para eso tendría que casarse; es decir, para irse de una vez de este país, claro, con comodidad, sin que la molesten; porque ella sabe la necesidad de entrar en los hoteles donde siempre habrá de hallar al vigilante de los ojos rojos o de las gafas negras, y no le queda otro remedio que esperar al argentino, o localizarlo donde esté, o buscarse otro extranjero que la limpie de pecados, que la saque del país sin que nadie la presione… Y Vicky se queda extasiada, parada frente a los escaparates, como esperando ciertamente a que aparezca el argentino. Este verano Vicky necesita resolver su problema. Quitarse de encima la vigilia del vigilante. Tampoco quiere continuar con esta vida de impaciencia y de miseria, de incertidumbres y de riesgos. Hace tiempo que dejó a su familia en un pueblito del interior, pero les envía dinero y los ayuda a vivir; está sola aquí en La Habana; la ciudad se la conoce de memoria y ya le sabe a mierda. Marja vive con ella, pero es como si no lo hiciera, porque ahora le ha dado por quedarse en el cuarto de Virtudes (de la calle, claro), se encierra a pensar y pensar: es una sentimental que se pone a recordar su vida desgraciada; si continúa así se volverá loca, ¿a qué aspira?, dice en voz baja… A Marja no le gustaba el ambiente de los muelles, pero iba, se dejaba llevar por la mulata y hacía todo lo que le pedían; en estos días parece que se cansó y sólo pretende dormir sin pesadillas… ¡Pero qué sueños va a tener si no se busca a un extranjero!, pensará Vicky. Hay un televisor encendido detrás de una pared de cristal, está en exposición de venta. La mulata encamina sus pasos y se para frente a él. En la pantalla se ve al Pato Donald que persigue a una pequeña abeja. No logra atraparla y el insecto se burla, le saca la lengua y le hace muecas, y Donald quiere escuchar en la radio el juego de pelota y la abejita le cambia la estación… Abejita, abejita, dale con la figuita, susurra Vicky y sonríe; y se apresta a ver en qué termina el animado, pero en eso la imagen da paso a otra que anuncia Cuban run: Havana Club, carta blanca y carta oro en el Canal del Sol, el saboreo en el rostro de un hombre y la modelo que bebe su trago y exclama: ¡Hummm… Exquisito!… Y Vicky: Esa es Yoli, la pelirroja, una puta que conozco bien, andaba con Byrnes y se metió a modelo. También Marja quiere ser modelo, pero eso no va conmigo —rumia la mulata—, hablando sola, como para que la pelirroja del anuncio la oiga; pero Yoli sonríe (da la impresión de que las críticas que hace Vicky le entran por un oído y le salen por el otro), abre una boca roja y enseña sus dientes blancos, no muy parejos, y hace un gesto de pícaro regusto con un ojo, y Vicky se mortifica y ladea su cabeza hacia la puerta de cristal que se ha movido. Un extranjero sale; es un gordo de short largo, color crema, con camisa larga que muestra uvas moradas. Y Vicky ensancha sus ojos porque el gordo es tan enorme que tiene la forma de un barril de vino grande. La figura del gordo se bambolea, pasa por el lado de ella y la mira de arriba abajo, suelta un chiflido de estupor y con la misma le dice algo en su idioma, que Vicky no entiende y supone que sea un piropo. Pero el gordo sigue su camino, aun después que la mulata le tira un beso con la mano y con los dedos lo invita a que regrese, en seguida le indica la tienda, y qué va, que no puede —parece que le dice—, que está muy apurado, con sus manos y sus labios gruesos y la jerigonza de Porky, el de los muñequitos, dando media vuelta y subiendo la escalera, sudando frío porque en el piso de arriba hay un grupo de mujeres gordas que lo agitan, y etcétera, y Vicky que no quiere acercarse para insistirle al gordo, siente miedo nada más que de pensar que va a encontrarse con la mirada del tipo de las gafas negras, y se queda indecisa entre el gordo que se va y la puerta abierta de la tienda. Al fin se decide y entra… Y sabe que entrar es peligroso, aunque lo más que puede pasar es que la echen (en aquellos tiempos, a los cubanos no les dejaban entrar solos en las tiendas de área dólar)… Bueno, de mejores lugares me han botado, dirá ella, porque no es capaz de resistir la tentación, porque pensará que ahora todo es diferente, tan siquiera el mundo de la isla ha hecho algunos cambios, y será por eso que el vigilante se hace de la vista gorda, cara de sapo el vigilante con sus gafas negras, y ella sólo quiere ver el vestido rojo que combina con la cartera y los zapatos rojos; la cartera ADIDAS es un bolso de rojo plástico que se encuentra en el estante, el vestido rojo lo exhibe el maniquí allá en el fondo, y en la vitrina, allí, se ven los zapatos con su brillo rojo, y es que Vicky es una dama de rojo que tiene su gusto refinado, que vive cosas que ha soñado, o sueña cosas que ha vivido, y la vida viene a ser ese vestido tan hermoso, dice, la cartera ADIDAS y los zapatos que deslumbran, qué suerte, si todo es de su talla, y vea usted, aquí, en los percheros de la izquierda: las batas y las blusas, los pantalones y las sayas; y allá, los cosméticos y cremas, los esmaltes, uñas y pestañas, la ropa interior que ha soñado, las trusas duras y los biquines suaves, las pelucas rubias como el pelo de Marja, que se morirá de envidia, que no podrá negar que desperdicia el tiempo, que la suerte es loca y a cualquiera le toca, qué decir, un argentino diplomático en La Habana, que ya viene, ha de llegar, porque va a seducirlo, a engatusarlo, para que Marja vea la dicha de vivir, de entrar en las diplotiendas y los hoteles, de salir afuera, visitar países y embajadas, my dream is a wonderfull man, dice, y ya presiente que el argentino camina por el lobby, que la está buscando, que le entregan la nota en la carpeta y baja la escalera, se dirige a la boutique y PUSH que la puerta de cristal se mueve, que ya viene por entre los estantes y percheros, my destiny is an alien, dice, alguien que ladea el rostro y la ve en el fondo, que se acerca por la espalda hasta el momento preciso en que los dedos la tocan en el hombro y Vicky se da vuelta… los ojos del alien, los ojos del alien, los ojos del… tipo sin las gafas negras, con los ojos rojos, de sentimientos rojos, dice y casi grita de confusión, porque esto ya le sucedió… ¿O es un sueño?… el vigilante que es el alien y a la vez el otro, que le dice: Mira, tienes que acompañarme, que le aprieta el brazo y la obliga a ver la foto: cambio de manos que aparece el ruso, y Vicky sabe que el vigilante la llevará a una habitación, que la lleva ya para desnudarla, para exigirle, y le dirá: Mira, tienes que hacerlo, y la idea del interrogatorio y del miedo que a la vez la excita… Y yo sé que Vicky sabe que yo sé que no podrá negarse cuando le diga: Mira, tienes que colaborar… por Manuel Gayol Mecías
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